En mayo del presente año, la Comisión Nacional de Televisión de Colombia (CNTV), entregará en concesión un nuevo canal de cobertura nacional para su operación por una sociedad privada (gestión indirecta). Dentro de los aspirantes para obtener esta nueva licencia, se encuentran dos de los grandes grupos españoles de medios, como son Prisa y Planeta, quienes se han presentado como PROMOTORA AUDIOVISUAL DE COLOMBIA PACSA S.A. y CANAL 3 TELEVISIÓN DE COLOMBIA S.A., respectivamente, teniendo en cuenta que la legislación colombiana, limita la inversión extranjera en sociedades concesionarias del servicio de televisión en un máximo de un cuarenta por ciento del total del capital social (artículo 1 de la ley 680 de 2001, que modifica el artículo 34 de la ley 182 de 1995).

La presencia en la televisión colombiana no es nueva para el grupo planeta, quien con la compra de la mayoría accionaria de la casa editorial El tiempo en agosto de 2007, accedió igualmente al canal local de Bogotá, City TV, referente televisivo de la ciudad y excelente parámetro del mercado audiovisual del país, sin contar con la experiencia adquirida con el canal antena 3 en España.

El grupo prisa por su parte, cuenta con el canal de ámbito nacional CUATRO en España, y es además propietario de Caracol Radio, la mayor cadena radial de Colombia, por lo que busca con la adjudicación del nuevo canal, su consolidación dentro de la radio y la televisión en el país.

El proceso de concesión ya se ha venido adelantando desde el año pasado, en un ambiente algo convulsionado dentro del sector audiovisual en Colombia, por dos importantes procesos que se llevaban a cabo en el país: la elección del estándar de televisión digital; y la prórroga de la licencia de concesión de los canales Caracol Televisión y RCN Televisión.

En lo relacionado con el estándar de televisión digital, el escogido fue el europeo, DVB-T, estándar en el que los dos grupos ibéricos cuentan con la experiencia de la transición que actualmente se adelanta en España, situación que les otorga una ventaja comparativa frente a Inversiones Rendiles S.A., el tercer operador en competencia, que cuenta con Venevisión dentro de sus principales socios.

Con respecto a la prórroga de los contratos de concesión de los dos canales privados de ámbito nacional existentes en el país, este proceso que no fue resuelto sino hasta faltando pocos días para el vencimiento de las licencias, predeterminó directamente el monto que pagará el operador que llegue a ser el concesionario del tercer canal nacional de operación privada.

En Colombia, el modelo escogido para el financiamiento de la televisión pública de gestión directa, implica que a pesar de ser considerada la televisión en general, como un servicio público (artículo 1, ley 182 de 1995), las concesiones que habilitan la prestación del servicio son onerosas, por lo que la segunda barrera de entrada al mercado que enfrenta un nuevo operador es el pago de la concesión, la primera es la concesión en sí misma.

Pues bien, dentro del proceso de prórroga de los contratos de Caracol y RCN, uno de los puntos álgidos de la discusión, consistía en el costo que tendría la entrada del nuevo operador, pues para los canales, ese concepto debía ir intrínsecamente conectado al monto final que ellos debiesen pagar por su prórroga, por lo que finalmente se decidió que se definirá el nuevo operador por el sistema de subasta, con un precio base de 33 millones de dólares.

Lo cierto es que independientemente del operador que resulte adjudicatario de la concesión, este deberá sortear varias situaciones propias de la entrada a este mercado, una de las más importantes tal vez, es el de la red de transmisión. En Colombia no existen operadores de red tipo Abertis o Axion, que basen su negocio en la prestación de servicios de transmisión de señal, las dos redes nacionales existentes son las desplegadas por Radio Televisión de Colombia (RTVC) para los canales públicos, y la de propiedad de RCN televisión y Caracol televisión, gestionada por el Consorcio Canales Nacionales Privados (CCNP).

De acuerdo con lo anterior, son varios los caminos que deberá examinar el nuevo operador:para solucionar este aspecto: o desarrollar una red propia, con los costos que esto representa y un menor tiempo de amortización en comparación con sus competidores que tienen una red ya amortizada, y que deberá ser renovada dentro de los próximos 10 años, por la inminente transición a la televisión digital; o contratar los servicios de transmisión de red con alguno de los operadores existentes, que es importante resaltar, actualmente no están obligados legalmente a hacerlo, por lo que en la situación actual, la negociación sería en condiciones y a precios de mercado.

Así las cosas, el nuevo operador entrará en un mercado relativamente joven, donde sus principales competidores no tienen más de 10 años de posicionamiento en el sector como canales independientes, y en donde de acuerdo con los estudios previos contratados por la CNTV a diferentes bancas de inversión, se permite la llegada de un nuevo canal con grandes posibilidades de competencia y desarrollo, así mismo, participará en la transición tecnológica de la televisión analógica a la digital, situación de la que deberá sacar el mejor provecho posible. Solo resta esperar estos meses que faltan para que conozcamos finalmente quien será el nuevo operador que entre a la televisión colombiana.