Por José de Lerma.
Me resultó muy tierna la anécdota de la señora Vicepresidenta doña María Teresa Fernández de la Vega. Si recuerdan, está señora, a la sazón de visita oficial en un país africano, aceptó ser retratada con un grupo familiar vinculado a un empresario español. Fernández de la Vega manifestó sentirse “sorprendida y horrorizada” al descubrir, después, que dos o tres de las mujeres que pensó que eran hijas del varón adulto que también aparecía en la foto, en realidad eran sus esposas. Esta reacción tuvo bastante difusión en los medios españoles.
Mi imaginación me hizo plantearme qué habría pasado si doña María Teresa hubiera estado legalmente casada con una mujer, algo que resulta jurídicamente posible en España, pero es tabú en muchas culturas africanas, y el caballero de la foto hubiera conocido a posteririori este hecho. Probablemente, la prensa local también habría recogido el estupor del buen señor al conocer tamaño escándalo a los ojos de muchos africanos.
PD: si el parejo sentimental de la Ministra Aído se refiere a ella como “miembra”, es decir, mi-embra, “mi hembra”, el tal señor también necesita aprender a canalizar su masculinidad.
